13/09/2010
27 Noviembre 2009 – Max Ortega. Barcelona
El Prof. Elías Campo, catedrático de Anatomía Patológica del Hospital Clínic- Universidad de Barcelona, ha sido galardonado con el Premio Galien 2009 a la Mejor Labor Investigadora. Director Clínico del Centro de Diagnóstico Biomédico y jefe de la Unidad de Hematopatología del Clínic, es también director científico del proyecto español del Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer, encargado de la secuenciación del genoma de la leucemia linfática crónica (LLC), la más común en adultos occidentales.
¿Qué es el Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer?
Se trata de un gran esfuerzo internacional que tiene como objetivo la secuenciación completa de los genomas de los 50 cánceres más frecuentes del mundo. Es un proyecto que se lanza tras haber conseguido en años anteriores la secuenciación del genoma humano, así como del gran proyecto que consistió en secuenciar las variantes polimórficas de diversas poblaciones humanas. Con esos antecedentes, ahora se trata de aplicar esos conocimientos a las enfermedades humanas y, obviamente, la más relacionada con las alteraciones genéticas es el cáncer. Por esta razón, diversas instituciones de todo el mundo lanzaron este desafío, que es uno de los proyectos más ambiciosos que se han planteado en biomedicina a lo largo de la historia.
¿Cuándo se puso en marcha y cómo se financia?
Las primeras conversaciones entre las diversas instituciones que dinamizaron este proyecto se iniciaron en 2008, y el inicio formal se produjo en noviembre del año pasado, en una reunión celebrada en Bethesda (EE.UU.). Los representantes de las instituciones comprometidas con el proyecto nos reunimos allí para establecer los criterios de trabajo comunes a todos los proyectos del consorcio. En estos momentos participan 8 países, que están en proceso de secuenciar 11 tumores, pero se está en conversaciones para incluir 2 naciones más, con proyectos de secuenciación de otros cánceres.
En cuanto a su financiación, es pública. En España se trata de una apuesta muy importante del Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN), con el fin de que nuestro país, que nunca había participado en iniciativas como la secuenciación del genoma humano, lo haga ahora en un gran proyecto internacional. La financiación está fijada para 5 años.
¿En qué consiste el proyecto de secuenciación del genoma de la leucemia linfática crónica que usted dirige?
Nosotros propusimos al ministerio nuestra disposición para abordar el proyecto de leucemia linfática crónica, dada la gran experiencia que diversos grupos españoles tenían en el estudio de esta enfermedad. La propuesta fue aceptada por el Consorcio Internacional y de ese modo nos unimos al proyecto. El objetivo del Consorcio es secuenciar para cada cáncer a 500 pacientes, tanto el genoma normal como el tumoral, ya que lo que se pretende es conseguir una perspectiva completa de lo que es el tumor.
¿Existe en la actualidad la tecnología necesaria para secuenciar con rapidez a 500 pacientes?
En estos momentos, la secuenciación completa de los genomas es posible, pero tanto la velocidad como el coste impiden que sea factible secuenciar hoy día a los 500 pacientes de una forma asequible. Ahora, disponemos de lo que llamamos segunda generación de tecnologías de secuenciación, que permiten una gran velocidad, pero no la suficiente como para abordar este proyecto. Dentro de unos años, con la tercera generación de esas tecnologías, será posible. Por ello, hemos planteado una estrategia en varias fases. En la primera, que es en la que nos encontramos ahora, el objetivo es secuenciar los genomas completos de un número limitado de pacientes, pero que nos proporcionen la suficiente información para abordar las siguientes fases. La secuenciación del genoma de un grupo piloto ya está en marcha y esperamos tener resultados a finales de año o principios de 2010. Un segundo objetivo de esta primera fase, que también se lleva a cabo en estos momentos, consiste en secuenciar la porción codificante de proteínas del genoma. En esta investigación ya tenemos algunos resultados preliminares.
Pero el proyecto no trata únicamente de identificar alteraciones genéticas asociadas al cáncer…
En efecto. El proyecto pretende entender todas las alteraciones que llamamos genómicas. Ello implica detectar mutaciones en el ADN, pero también ver cómo estos tumores tienen alterados los perfiles de expresión del ARN. Por eso se están realizando estudios masivos de transcriptómica, así como investigando alteraciones epigenéticas. En fases posteriores estudiaremos alteraciones de metilación que se producen en el genoma y que también influyen en la expresión de genes.
¿Es la búsqueda de dianas terapéuticas uno de los objetivos principales del proyecto?
Es el objetivo fundamental. Pensamos que las alteraciones genéticas son las causas que facilitan el desarrollo del tumor y promueven la progresión de la enfermedad. El objetivo es encontrar dianas que sean susceptibles de tratamiento con nuevos fármacos. Evidentemente, la información que obtendremos también nos permitirá un mejor diagnóstico o identificar factores pronósticos, pero el objetivo clave es encontrar mejores tratamientos.
¿Cuántos centros participan en España?
La propuesta inicial parte de un consorcio de 8 instituciones. Además del Hospital Clínic de Barcelona, desde donde se dirige el proyecto, participan la Universidad de Oviedo, que tiene gran experiencia en secuenciación de genomas; el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, por su experiencia previa en neoplasias hematológicas; el Centro de Regulación Genómica de Barcelona, en relación con nuevas tecnologías de secuenciación y aspectos bioinformáticos; el Instituto Catalán de Oncología, para aspectos epidemiológicos; el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, por sus aportaciones moleculares y bioinformáticas; la Universidad de Deusto, en cuanto al análisis de requerimientos bioéticos; y el Banco Nacional de ADN. Aparte de estas instituciones, ya hemos comenzado a colaborar con otras, como el Supercomputer Center de Barcelona, que proporcionará el soporte bioinformático para el análisis de los datos que vayamos generando.
Otro importante proyecto en el que está usted implicado es el dirigido a determinar el perfil molecular de linfomas y leucemias. ¿Qué resultados han obtenido hasta la fecha?
En el ámbito de las neoplasias hematológicas estamos aplicando desde hace años las nuevas tecnologías genómicas en análisis masivos de alteraciones genéticas y de expresión. La idea es identificar genes clave que nos permitan mejorar el diagnóstico de la enfermedad y la predicción de la evolución de los pacientes, así como encontrar dianas terapéuticas. Es una de las líneas fundamentales de nuestro grupo, en la que participamos desde el año 2000 también en un consorcio internacional financiado por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos y, en el caso de nuestro grupo en particular, por el MICINN. El proyecto ha generado una información muy importante que está permitiendo descubrir nuevos tipos de neoplasias linfoides y nuevos subtipos de algunas ya conocidas anteriormente. Hemos definido nuevos mecanismos moleculares en la génesis de estas enfermedades, así como modelos pronósticos mucho más robustos. Gran parte de esta información se está empezando a aplicar ya en la práctica clínica.
Otro de los proyectos importantes en nuestro país es el Centro Nacional de Genómica con sede en Barcelona. ¿Qué puede comentarnos al respecto?
Para realizar estos estudios genómicos masivos es necesario disponer de infraestructuras tecnológicas de secuenciación de segunda generación. Desgraciadamente, España no pudo participar en los grandes proyectos anteriores debido en parte a la falta de esta infraestructura. Por este motivo, al mismo tiempo que el MICINN planteaba que España participara con un proyecto científico en el Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer, era consciente de la deficiencia en infraestructuras básicas de ultrasecuenciación. De ahí la decisión de crear el Centro Nacional de Genómica, que estará dotado de toda esa nueva tecnología. El nuestro va a ser el proyecto principal en el momento en que el Centro esté operativo a principios de 2010, aunque no será el único, pues la idea es que proporcione soporte a otros grandes proyectos de ultrasecuenciación en nuestro país.
¿Cuáles considera que son los retos actuales en el diagnóstico y tratamiento de leucemias y linfomas?
Son tumores muy heterogéneos. Hay tumores que se originan en células similares, pero su espectro de agresividad es muy variable, desde enfermedades relativamente indolentes, en las que el paciente se encuentra bien durante muchos años incluso sin necesidad de tratamiento, hasta enfermedades devastadoras que progresan rápidamente. Este amplio espectro de conductas biológicas, así como de respuestas al tratamiento, se debe a varios factores, entre ellos la diversidad de alteraciones genéticas y moleculares. Uno de nuestros retos fundamentales es entender por qué de unas células similares se producen tumores con unas conductas biológicas tan diversas. Por otra parte, en algunos de estos tumores se han conseguido avances terapéuticos importantes, hasta el punto de llegar a hablar prácticamente de curaciones. No obstante, eso se ha logrado en unos tumores y no en otros, y lo que intentamos es mejorar el conocimiento de todos ellos con el fin de conseguir tratamientos eficaces.
¿Qué papel tiene el diagnóstico genético en el ámbito de las neoplasias hematológicas?
En estos momentos se está produciendo un cambio en el diagnóstico anatomo-patológico del cáncer. Tradicionalmente, hemos basado nuestro diagnóstico en la morfología, observando los tumores en el microscopio. Esta visión morfológica continúa siendo la base del diagnóstico de muchos de estos tumores, pero las nuevas clasificaciones entienden que el diagnóstico se basa en una combinación de datos morfológicos, fenotípicos, genéticos y moleculares. De hecho, algunas enfermedades neoplásicas ya se definen por la alteración genética; en otras es un complemento; y en otras, no desempeñan ningún papel. Entendemos que el diagnóstico debe llevarse a cabo bajo esa visión multidisciplinar de las alteraciones, desde las morfológicas a las genéticas.
¿Qué representa para usted haber obtenido el Premio Galien a la Mejor Labor Investigadora?
Es una gran satisfacción. Sin embargo, entiendo que no es un premio a mi persona, sino para todo el grupo y el consorcio español que ha hecho posible este proyecto. En representación de todos, puedo decir que nos sentimos muy contentos por este reconocimiento concedido al proyecto por parte de la comunidad científica española.
El Prof. Elías Campo, catedrático de Anatomía Patológica del Hospital Clínic- Universidad de Barcelona, ha sido galardonado con el Premio Galien 2009 a la Mejor Labor Investigadora. Director Clínico del Centro de Diagnóstico Biomédico y jefe de la Unidad de Hematopatología del Clínic, es también director científico del proyecto español del Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer, encargado de la secuenciación del genoma de la leucemia linfática crónica (LLC), la más común en adultos occidentales.–¿Qué es el Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer? –Se trata de un gran esfuerzo internacional que tiene como objetivo la secuenciación completa de los genomas de los 50 cánceres más frecuentes del mundo. Es un proyecto que se lanza tras haber conseguido en años anteriores la secuenciación del genoma humano, así como del gran proyecto que consistió en secuenciar las variantes polimórficas de diversas poblaciones humanas. Con esos antecedentes, ahora se trata de aplicar esos conocimientos a las enfermedades humanas y, obviamente, la más relacionada con las alteraciones genéticas es el cáncer. Por esta razón, diversas instituciones de todo el mundo lanzaron este desafío, que es uno de los proyectos más ambiciosos que se han planteado en biomedicina a lo largo de la historia.
¿Cuándo se puso en marcha y cómo se financia?
Las primeras conversaciones entre las diversas instituciones que dinamizaron este proyecto se iniciaron en 2008, y el inicio formal se produjo en noviembre del año pasado, en una reunión celebrada en Bethesda (EE.UU.). Los representantes de las instituciones comprometidas con el proyecto nos reunimos allí para establecer los criterios de trabajo comunes a todos los proyectos del consorcio. En estos momentos participan 8 países, que están en proceso de secuenciar 11 tumores, pero se está en conversaciones para incluir 2 naciones más, con proyectos de secuenciación de otros cánceres.
En cuanto a su financiación, es pública. En España se trata de una apuesta muy importante del Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN), con el fin de que nuestro país, que nunca había participado en iniciativas como la secuenciación del genoma humano, lo haga ahora en un gran proyecto internacional. La financiación está fijada para 5 años.
¿En qué consiste el proyecto de secuenciación del genoma de la leucemia linfática crónica que usted dirige?
Nosotros propusimos al ministerio nuestra disposición para abordar el proyecto de leucemia linfática crónica, dada la gran experiencia que diversos grupos españoles tenían en el estudio de esta enfermedad. La propuesta fue aceptada por el Consorcio Internacional y de ese modo nos unimos al proyecto. El objetivo del Consorcio es secuenciar para cada cáncer a 500 pacientes, tanto el genoma normal como el tumoral, ya que lo que se pretende es conseguir una perspectiva completa de lo que es el tumor.
¿Existe en la actualidad la tecnología necesaria para secuenciar con rapidez a 500 pacientes?
En estos momentos, la secuenciación completa de los genomas es posible, pero tanto la velocidad como el coste impiden que sea factible secuenciar hoy día a los 500 pacientes de una forma asequible. Ahora, disponemos de lo que llamamos segunda generación de tecnologías de secuenciación, que permiten una gran velocidad, pero no la suficiente como para abordar este proyecto. Dentro de unos años, con la tercera generación de esas tecnologías, será posible. Por ello, hemos planteado una estrategia en varias fases. En la primera, que es en la que nos encontramos ahora, el objetivo es secuenciar los genomas completos de un número limitado de pacientes, pero que nos proporcionen la suficiente información para abordar las siguientes fases. La secuenciación del genoma de un grupo piloto ya está en marcha y esperamos tener resultados a finales de año o principios de 2010. Un segundo objetivo de esta primera fase, que también se lleva a cabo en estos momentos, consiste en secuenciar la porción codificante de proteínas del genoma. En esta investigación ya tenemos algunos resultados preliminares.
Pero el proyecto no trata únicamente de identificar alteraciones genéticas asociadas al cáncer…
En efecto. El proyecto pretende entender todas las alteraciones que llamamos genómicas. Ello implica detectar mutaciones en el ADN, pero también ver cómo estos tumores tienen alterados los perfiles de expresión del ARN. Por eso se están realizando estudios masivos de transcriptómica, así como investigando alteraciones epigenéticas. En fases posteriores estudiaremos alteraciones de metilación que se producen en el genoma y que también influyen en la expresión de genes.
¿Es la búsqueda de dianas terapéuticas uno de los objetivos principales del proyecto?
Es el objetivo fundamental. Pensamos que las alteraciones genéticas son las causas que facilitan el desarrollo del tumor y promueven la progresión de la enfermedad. El objetivo es encontrar dianas que sean susceptibles de tratamiento con nuevos fármacos. Evidentemente, la información que obtendremos también nos permitirá un mejor diagnóstico o identificar factores pronósticos, pero el objetivo clave es encontrar mejores tratamientos.
¿Cuántos centros participan en España?
La propuesta inicial parte de un consorcio de 8 instituciones. Además del Hospital Clínic de Barcelona, desde donde se dirige el proyecto, participan la Universidad de Oviedo, que tiene gran experiencia en secuenciación de genomas; el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, por su experiencia previa en neoplasias hematológicas; el Centro de Regulación Genómica de Barcelona, en relación con nuevas tecnologías de secuenciación y aspectos bioinformáticos; el Instituto Catalán de Oncología, para aspectos epidemiológicos; el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, por sus aportaciones moleculares y bioinformáticas; la Universidad de Deusto, en cuanto al análisis de requerimientos bioéticos; y el Banco Nacional de ADN. Aparte de estas instituciones, ya hemos comenzado a colaborar con otras, como el Supercomputer Center de Barcelona, que proporcionará el soporte bioinformático para el análisis de los datos que vayamos generando.
Otro importante proyecto en el que está usted implicado es el dirigido a determinar el perfil molecular de linfomas y leucemias. ¿Qué resultados han obtenido hasta la fecha?
En el ámbito de las neoplasias hematológicas estamos aplicando desde hace años las nuevas tecnologías genómicas en análisis masivos de alteraciones genéticas y de expresión. La idea es identificar genes clave que nos permitan mejorar el diagnóstico de la enfermedad y la predicción de la evolución de los pacientes, así como encontrar dianas terapéuticas. Es una de las líneas fundamentales de nuestro grupo, en la que participamos desde el año 2000 también en un consorcio internacional financiado por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos y, en el caso de nuestro grupo en particular, por el MICINN. El proyecto ha generado una información muy importante que está permitiendo descubrir nuevos tipos de neoplasias linfoides y nuevos subtipos de algunas ya conocidas anteriormente. Hemos definido nuevos mecanismos moleculares en la génesis de estas enfermedades, así como modelos pronósticos mucho más robustos. Gran parte de esta información se está empezando a aplicar ya en la práctica clínica.
Otro de los proyectos importantes en nuestro país es el Centro Nacional de Genómica con sede en Barcelona. ¿Qué puede comentarnos al respecto?
Para realizar estos estudios genómicos masivos es necesario disponer de infraestructuras tecnológicas de secuenciación de segunda generación. Desgraciadamente, España no pudo participar en los grandes proyectos anteriores debido en parte a la falta de esta infraestructura. Por este motivo, al mismo tiempo que el MICINN planteaba que España participara con un proyecto científico en el Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer, era consciente de la deficiencia en infraestructuras básicas de ultrasecuenciación. De ahí la decisión de crear el Centro Nacional de Genómica, que estará dotado de toda esa nueva tecnología. El nuestro va a ser el proyecto principal en el momento en que el Centro esté operativo a principios de 2010, aunque no será el único, pues la idea es que proporcione soporte a otros grandes proyectos de ultrasecuenciación en nuestro país.
¿Cuáles considera que son los retos actuales en el diagnóstico y tratamiento de leucemias y linfomas?
Son tumores muy heterogéneos. Hay tumores que se originan en células similares, pero su espectro de agresividad es muy variable, desde enfermedades relativamente indolentes, en las que el paciente se encuentra bien durante muchos años incluso sin necesidad de tratamiento, hasta enfermedades devastadoras que progresan rápidamente. Este amplio espectro de conductas biológicas, así como de respuestas al tratamiento, se debe a varios factores, entre ellos la diversidad de alteraciones genéticas y moleculares. Uno de nuestros retos fundamentales es entender por qué de unas células similares se producen tumores con unas conductas biológicas tan diversas. Por otra parte, en algunos de estos tumores se han conseguido avances terapéuticos importantes, hasta el punto de llegar a hablar prácticamente de curaciones. No obstante, eso se ha logrado en unos tumores y no en otros, y lo que intentamos es mejorar el conocimiento de todos ellos con el fin de conseguir tratamientos eficaces.
¿Qué papel tiene el diagnóstico genético en el ámbito de las neoplasias hematológicas?
En estos momentos se está produciendo un cambio en el diagnóstico anatomo-patológico del cáncer. Tradicionalmente, hemos basado nuestro diagnóstico en la morfología, observando los tumores en el microscopio. Esta visión morfológica continúa siendo la base del diagnóstico de muchos de estos tumores, pero las nuevas clasificaciones entienden que el diagnóstico se basa en una combinación de datos morfológicos, fenotípicos, genéticos y moleculares. De hecho, algunas enfermedades neoplásicas ya se definen por la alteración genética; en otras es un complemento; y en otras, no desempeñan ningún papel. Entendemos que el diagnóstico debe llevarse a cabo bajo esa visión multidisciplinar de las alteraciones, desde las morfológicas a las genéticas.
¿Qué representa para usted haber obtenido el Premio Galien a la Mejor Labor Investigadora?
Es una gran satisfacción. Sin embargo, entiendo que no es un premio a mi persona, sino para todo el grupo y el consorcio español que ha hecho posible este proyecto. En representación de todos, puedo decir que nos sentimos muy contentos por este reconocimiento concedido al proyecto por parte de la comunidad científica española.








